Hoy, en nuestro viaje, hemos llegado al mirador desde donde podemos observar de múltiples perspectivas lo que es el desarrollo humano; todas sus facetas están a la vista y no podemos ignorarlas más.
Decimos cultura y luego pensamos en "La Casa de la Cultura", y viene a nuestra mente aquellos vestidos y utensilios típicos de la región, los bailables y las lenguas autóctonas: pensamos que entender de cultura es saber de tradiciones.
Esto suele sucedernos con frecuencia.
Mas, como dije, hoy tenemos la posibilidad de utilizar la estereoscopía conceptual a su mayor potencia, porque contamos con HERRAMIENTAS DE PROGRESO adecuadas para tal fin.
Así, entendemos que la cultura abarca lo que ya sabemos, más todo lo que ver podemos, y que tiene que ver con la forma en que vivimos, vemos lo vivido y pretendemos vivir.
Esto involucra nuestro patrón de formación de elementos de vida y más allá, llegando incluso a establecer tendencias en los cambios de ese patrón, llegando a identificar datos que están más allá de la simple ubicación de nuestro desplazamiento, más allá de la velocidad con que nos movemos, más allá incluso de los cambios que en esa velocidad aplicamos y... más allá del control que tenemos de los cambios de aceleración y frenado, que como en el ajedrez, quien más lo profundiza, más ventajas tiene de vencer en la partida (no a su oponente, que no es deportivo).
La independencia cultural, por lo tanto, implica esa profundización individual que cada individuo realiza, y que articula con otros individuos de la colectividad, buscando ir más allá de la identidad esclavizante que lo califica; es el reencuentro con la esencia vital que nos hacer ser co-creadores del universo del cual, somos actores activos que inciden tanto en lo formal como en lo esencial convirtiéndonos en efectos de nuestras mismas causas, tal y como el tapete tejido es el efecto mismo del hilo con el que se confecciona, potenciándolo en una nueva forma de existencia que a la postre, puede convertirse en un elemento de vida tan importante como lo es el mismo hilo que le da vida.
Somos tan proactivos, que somos capaces de obtener estrategias de aprendizaje, desde el mismo campo de trabajo en el que nos desempeñamos por lo que, siempre será un error pretender que las teorías que nos dan forma, son la esencia de nuestro ser.
Comprender lo que es material, formal y esencial, es vital para adquirir la independencia cultural de un pueblo y esto no es factible si no existe un proceso por el cual todos debemos pasar y regresar continuamente: La Educación.
